La ley reconoce una amplia libertad para decidir quién recibirá una herencia. Sin embargo, para que un testamento sea válido es imprescindible que la persona que lo firma tenga capacidad suficiente para entender el significado de sus decisiones y expresar libremente su voluntad en ese momento.
Nuestro cliente acudió a Elcarte Abogados tras el fallecimiento de su madre. Años antes, esta había otorgado dos nuevos testamentos que modificaban completamente la sucesión prevista hasta entonces, dejando fuera a su hija y nombrando herederas a otras familiares.
La cuestión principal era determinar si, cuando se firmaron esos testamentos, la testadora conservaba realmente la capacidad necesaria para comprender el alcance de unas decisiones tan importantes.
Durante el procedimiento acreditamos que la causante padecía un importante deterioro cognitivo derivado de una enfermedad neurodegenerativa que había sido diagnosticada años antes. Los informes médicos, la evolución de la enfermedad y las valoraciones periciales practicadas pusieron de manifiesto que, en las fechas en que se otorgaron los testamentos, ya no disponía de la capacidad suficiente para realizar actos complejos como decidir válidamente el destino de su patrimonio.
El Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Pamplona estimó íntegramente nuestra demanda y declaró la nulidad de ambos testamentos por falta de capacidad de la testadora, dejando sin efecto todas las actuaciones realizadas en cumplimiento de los mismos y reconociendo la validez del testamento anterior.







